LAB – A

Ansiedad, estrés, emociones negativas

En este laboratorio tratamos emociones como ansiedad, miedo, falta de seguridad, ira, tristeza incontrolada, inseguridad, irritabilidad permanente, falta de energía, que limita la vida de la persona o le impide hacer todo lo que desea. Si estás estresado o quemado en el entorno laboral y tu organismo se está viendo afectado, este es tu laboratorio.

Las personas generalmente piensan que el estrés y la ansiedad son conceptos negativos, pero si bien tanto el estrés como la ansiedad pueden alcanzar niveles nocivos para la salud, los Psicólogos sabemos desde hace mucho tiempo que ambos son inevitables y que a menudo desempeñan un papel útil, no dañino, en nuestra vida diaria.

Estrés

Suele estar causado por un desencadenante externo. Ese desencadenante puede ser a corto plazo, como una fecha límite de trabajo o una pelea con un ser querido, o a largo plazo, como la imposibilidad de encontrar un trabajo, la soledad o una enfermedad crónica. Las personas bajo estrés experimentan síntomas físicos y mentales, como irritabilidad, ira, fatiga, dolor muscular, problemas digestivos y dificultad para dormir.

La persona que está en estrés continuo libera permanentemente cortisol y catecolaminas que, si persisten en el tiempo, provocan trastornos del corazón, del metabolismo, digestivo, entre otros; a nivel cerebral condicionan insomnio, angustia, pérdida de memoria y además impactan en nuestro sistema inmunitario. Un minuto de estrés intenso provoca una caída del sistema inmunitario que dura 6 horas lo que predispone a la persona estresada a padecer infecciones, enfermedades autoinmunes y otras de mayor gravedad.

Ansiedad

La ansiedad, por otro lado, se define por preocupaciones persistentes y excesivas que no desaparecen ni siquiera en ausencia de un factor estresante. La ansiedad conduce a un conjunto de síntomas casi idéntico al estrés: insomnio, dificultad para concentrarse, fatiga, tensión muscular e irritabilidad.

Debemos entender que la ansiedad por sí misma es positiva: es una respuesta natural y evolutiva ante situaciones que parecen o son peligrosas. Sin embargo, este mismo sistema que nos mantiene seguros cuando el peligro es real, a veces puede activarse en situaciones en las que no es necesaria ni útil, desencadenando una respuesta de ansiedad que puede resultar bastante desagradable y dañina, y que conduce a otros comportamientos inadecuados, generalmente para escapar del peligro percibido.

Tanto el estrés leve como la ansiedad leve responden bien a mecanismos de afrontamiento similares. La actividad física, una dieta nutritiva y variada y una buena higiene del sueño son un buen punto de partida, pero existen otros mecanismos de afrontamiento disponibles que nos gustaría enseñarte.

Si tu estrés o ansiedad no responde a estas técnicas de manejo inicial, o si sientes que sufres de algún modo por emociones negativas que están afectando a tu funcionamiento diario o tu estado de ánimo, es muy aconsejable hablar con un profesional de la Psicología.

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